Y el hombre creó a Dios

REFLEXIONES SOBRE EL ORIENTE ETERNO

1ª PARTE

  • Y AL PRINCIPIO DIOS FUE BRUJO
  • CON LOS PRIMEROS GRUPOS DE HOMBRES
    • Neandertales y Cromañones
  • RITOS Y CREENCIAS TRIBALES
    • Tribus Primitivas y Actuales
    • La Creación
    • Los Espíritus
    • El Alma y el Más Allá
  • Y LOS DIOSES SE MULTIPLICARON
    • LAS CIVILIZACIONES PROTOHISTORICAS
    • EN MESOPOTAMIA
    • EN EGIPTO
      • Religión y Dioses
      • El sol, un gran dios.
      • Culto a los muertos y la construcción de pirámides
      • La especulación filosófica en Egipto
      • El Alma y su inmortalidad
      • El Más Allá
      • Código Moral y Ética
      • Las enseñanzas de Ptahhotep:
      • La Religión de Atón y el caso de Moisés


Y AL PRINCIPIO DIOS FUE BRUJO

Podemos asumir que jamás ha existido un pueblo sin alguna forma de religión al servicio de sus miembros, ya sea para favorecer sus necesidades básicas, consolarlos de las penalidades intrínsecas a su mera supervivencia como especie, darles respuestas sobre su entorno físico o sus propios orígenes, protección sobre los eventos de la naturaleza, y estableciendo pautas de comportamiento o llegando incluso a esperar un futuro mejor más allá de su vida presente.

En cualquier caso se establece una relación entre el hombre y lo “sobrenatural” que necesariamente va evolucionando a lo largo de los tiempos.

Y naturalmente lo sobrenatural debió de comenzar con los primeros miembros de la especia humana cuando dios no era ni siquiera un concepto y mucho menos debía tener nombre. Cada grupo primitivo, con su simple estilo de vida debía de sentir que hay fuerzas y circunstancias fuera de su control que afectaban su destino inmediato. Y lógicamente en su empeño de prosperar buscaron relacionarse con lo sobrenatural sin llegar seguramente a establecer conceptos filosóficos sistematizados o prácticas ceremoniales específicas. Además la especie humana se encontraba en su primera fase de estado evolutivo con un número muy reducido de especimenes, formando pequeños grupos y con una enorme dispersión territorial.

Este dios de los primeros días no podía ser otra cosa que un brujo elemental para proteger y proveer.

CON LOS PRIMEROS GRUPOS DE HOMBRES

Neandertales y Cromañones

El esquema evolutivo de los humanos nos es cada día más conocido. No hay ninguna duda que hace como un millón ochocientos mil años aparecieron los primeros homínidos que en su contacto con la naturaleza aprendieron rápidamente a utilizar algunos de sus elementos y descubrieron la herramienta lo que les permitió alimentarse mejor, desarrollar su cerebro y diversificar la especie hasta llegar a nuestros ancestros inmediatos, que fueron primero los Neandertales seguidos de los actuales Cromañones.

Familia Neandertal

Familia Neandertal

Ambas razas coexistieron durante bastantes milenios, y, según las últimas investigaciones, llegaron en algún momento a mezclarse.

Los cromañones

Los cromañones

Para el objeto del presente trabajo, que es analizar la religión. o las prácticas rituales, que llevan al concepto de la deidad sobrenatural, podemos aceptar que el hombre de Neandertal quizás tuvo algún ritual tribal ya que su vecino Cromañon está probado que realizaba algunas prácticas mágicas o invocadoras, sobre todo relacionadas con su entorno inmediato, tal como lo insinúan sus pinturas murales y algunos rituales de enterramiento.

¿Invocaciones?

¿Invocaciones?

Quizás el hecho más relevante de prácticas religiosas de la época prehistórica lo sean las dichas pinturas murales de los cromañones que difícilmente pueden interpretarse como un simple entretenimiento, dada la precariedad de la vida en aquellos tiempos, y al hecho de que junto a reproducciones de la fauna del momento se encuentran símbolos de difícil interpretación como no sea por su paralelismo con las grafías simbólicas y mágicas de épocas más modernas. Y a ello aún podemos añadir algunos objetos o tallas de formas explícitas que actualmente asimilamos a la idea de ídolos o dioses.

Venus cromañón de Willendorf

Venus cromañón de Willendorf

Por todo ello podemos estar bastante seguros de las claves generales de los ritos y creencias tribales tal como las analizamos a continuación. Ritos y creencias tribales de etnias y grupos de nuestro pasado inmediato, y de tribus ignotas que aún siguen subsistiendo en nuestra época, que en el fondo tienen bases comunes.

RITOS Y CREENCIAS TRIBALES

Tribus Primitivas y Actuales

Ya de los inicios del neolítico todos los grupos se organizan en tribus y desarrollan prácticas que conforman las primitivas religiones que, si bien pueden variar enormemente en su carácter, se estima que tendrían unas características comunes tales como:

Que el hecho de buscar contactos con lo sobrenatural o para el control del mundo exterior lo era únicamente para fines prácticos del hombre, como el obtener comida, sanar enfermedades, implorar la lluvia….sin que ello tenga nada que ver con la moral de la naturaleza interna del hombre tal como ocurre en las religiones actuales.

Que lo sobrenatural, si bien era concebido como un poder inamovible más allá del alcance de los hombres, su expresión y figuración se concretaba en una serie de espíritus o dioses sin ninguna tendencia al monoteísmo.

Que si bien en estos inicios estaban presentes algunas formulaciones filosóficas y algunos objetivos de la vida, no existían lo que propiamente llamaríamos unas religiones.

Que lo que hoy llamaríamos ética no tendría nada que ver con las creencias sobrenaturales sino que se concretaría en las costumbres y el control social auto establecido por la tribu.

Que los primitivos no ejercían el proselitismo, y no por tolerancia, sino porque las prácticas religiosas eran privadas de cada tribu y solamente para ella.

Que seguramente utilizaban rituales mágicos y ceremonias, con o sin palabras, ejercidos por el grupo o por algunos de sus miembros en función de brujo para comunicarse con las fuerzas sobrenaturales y obtener los objetivos deseados.

De hecho podemos tener un buen conocimiento de los ritos y creencias de los primitivos porque hoy en día aun existen tribus que se encuentran en un estado de desarrollo no muy lejano a los orígenes, e incluso algunas han permanecido por siglos aisladas de lo que llamamos el mundo civilizado, y son como auténticas reliquias arqueológicas que nos ayudan a comprender como el hombre a creado a dios.

Utilizando la fuente de información de las tribus de la época histórica podemos llegar a sistematizar todos los elementos que a través de siglos nos han llevado a las actuales religiones y los actuales dioses. Esta información que objetivamente analiza los orígenes es de la máxima importancia porque todas las estructuras, creencias y dioses que vienen después son mera consecuencia de estos orígenes y son en si mismas simples consecuencias sin aportar nada nuevo, como no sean elementos de intolerancia, obligatoriedad de creer en determinado dios, uso socio-político de alguna religión, tal como veremos más adelante, o la aparición en estos últimos dos milenios de detentadores de verdades absolutas en relación con una única fe.

Así de lo que nos han llegado de los primitivos podemos sintetizar los siguientes conceptos que aun vemos fosilizados en tribus existentes:

La Creación”, “Los Espíritus”, “El Alma y el Más Allá”

La Creación

Tribu Pueblo

Tribu Pueblo

Los indios de la Tribu Pueblo, en Norte América, conservan mitos ancestrales según los cuales los inicios de la creación, entendida como los inicios de su especie, emerge del mundo subterráneo encarnándose en ciertos individuos que descienden de estos poderes primogénitos, y están en contactos con los espíritus y vuelven a ellos a su muerte. A los ancestros supernaturales los denominan “visitantes” y los invocan en ceremonias en los que los hombres danzan en “fila india” (de aquí el actual modismo de colocarse en fila india). Las súplicas en las ceremonias van dirigidas a implorar la lluvia, las buenas cosechas…etc.

Si ésta tribu india cree que la vida y los espíritus emergen del mundo subterráneo, otras, como las más antiguas de la Polinesia, con tradiciones que vienen y se conservan desde el origen de los tiempos, debido a su forzado aislamiento en el océano, creen que en el origen todo era un caos y de el nació la tierra y el cielo y de estos elementos naturales surgen dioses de diversas categorías y de ellos nace el hombre. Por lo que aun hoy entienden que cada persona desciende de un dios y su estatus personal y rango social es acorde con el de su dios. Entre ellos existe la leyenda de la isla desconocida hacia la que parten en piragua, completamente solos, los ancianos ilustres para, en llegando a la mítica isla, sentarse mirando al horizonte y esperar la muerte que los reunirá con su dios. Esta tradición ha sido objeto de una novela “El Navegante” de Morris West.

Quizás la situación geográfica y el entorno inmediato del hábitat de cada tribu pueden predisponer a una mayor poesía o a unas creencias más rudas. Así los polinesios elaboran unos mitos muy poéticos, mientras que la Tribu Pueblo, que habita un entorno geográfico desértico y duro, tiene unas concepciones más rudas.

Pero hay que notar que en definitiva, desde los albores de los tiempos, el hombre mira hacia el firmamento, los cielos, y hacia las profundidades, el averno, y todas las creencias manejan siempre estos dos elementos.

Los Espíritus

La creencia de que existen espíritus, concebidos como entidades etéreas no humanas y fantasmagóricas, también nos viene desde los albores de los tiempos. Y estos espíritus pueden residir en el mundo subterráneo o en los cielos, pero también en lugares concretos como mares, lagos y ríos, o en bosques, montañas….etc., y también alojados en cuerpos de animales e incluso humanos. Como precursores de fenómenos milagrosos de religiones más modernas muchas veces se los cree residentes en grutas y en tallas o figuras de piedra o madera a las que se atribuyen poderes místicos. Así los espíritus tendrían poderes sobrehumanos pero también las fobias y las iras de los humanos vivos o muertos.

Tótem

Los humanos tribales invocan los espíritus en ceremonias, rezos o sacrificios según rituales de cada tribu o pueblo. Así en las tribus de Melanesia los tótems proveen del “Maná” o crean “Tabú”.

Tribu

De hecho el “Maná” es un buen ejemplo de lo que emana de un espíritu porque, en la concepción de las tribus de la Polinesia, representa una fuerza sobrenatural capaz de producir el bien o causar el mal y que esta ubicada en cualquier objeto físico, como un tótem, pero también residir en una persona, y esta fuerza descarnada e intangible del bien y del mal que poseen los espíritus la pueden transmitir también a personas u objetos.

Y el Tabú es una de las formas de organización ritual más antiguas de las tribus oceánicas. El tabú ha trascendido de su primitivo significado religioso para pasar a formar parte de las convenciones y usos sociales modernos.

La palabra polinesia Tabú encierra una compleja significación: es lo más sagrado e intocable por un lado y lo prohibido e impuro por el otro. Simboliza el carácter maligno de lo sagrado, considerado desde una perspectiva mágico religiosa, y se fundamenta en el temor reverencial a una fuerza sobrenatural que impone terribles castigos al infractor. El Tabú puede referirse no solo a aquellas personas o grupos que por su fuerza mágica o Maná son sagrados – el jefe, el hechicero de la tribu -, sino también a los objetos, ceremonias y lugares de culto que, por guardar una estrecha relación con aquellos, constituyen así mismo un Tabú. De igual forma, lo desconocido o impuro es objeto de Tabú, por el peligro que por su contacto puede encerrar. Así, por ejemplo, algunas tribus de Borneo prohíben a una mujer embarazada tocar el cuerpo de una gallina descabezada. Antiquísimas creencias que aun hoy perduran en gentes del campo, como por ejemplo en zonas de Andalucía se piensa que si una mujer en menstruación toca en primavera un árbol frutal, este es yermo aquel año. Entre los indios Tupí de Brasil ciertas ceremonias realizadas por el hechicero de la tribu no pueden ser observadas por mujeres.

El contacto de estos pueblos primitivos con sociedades más civilizadas fue diluyendo el sentido religioso de muchos tabúes que, sin embargo, adquirieron una significación supersticiosa, fundada en un temor ilógico ante el objeto designado por los mismos y que aún existen hoy en día.

El Alma y el Más Allá

Aunque el término Alma se utiliza actualmente únicamente en materias religiosas, de hecho proviene del latín anima y usamos aquí este palabra moderna para referirnos al hecho de que parece probado que los antiguos entendían que todas las cosas, vivas como ellos mismos, o las plantas y los animales, e incluso muchos objetos inanimados, tenían como un núcleo, una esencia etérea que es lo que llamamos “el alma”. Seguramente no existe ningún pueblo o civilización donde no exista este concepto. Hoy aun hay científicos que mantienen esta idea, especialmente en la especie humana, y se esfuerzan en determinarla y medirla. Hay que recordar que en la célebre novela de Dan Brown “En busca del Símbolo Perdido” uno de sus personajes centrales, investigador de neótica, intenta demostrar que el alma tiene medida física en un experimento en el que un moribundo es introducido en una capsula aislada que mide con extrema precisión su peso justo antes y después de morir para determinar el peso del alma que ha exhalado.

Tribu Maricopa

Tribu Maricopa

Sabemos que ya los primitivos identificaban el alma de los humanos en el sentido de que ésta residía en un lugar preciso del cuerpo, como por ejemplo el corazón, tradición que nos ha llegado hasta hoy. Pero no era extraño que algunos pueblos consideraran que un cuerpo podía tener varias almas. Así la tribu de los Maricopa en Arizona creían que el cuerpo tenía cuatro almas: el alma principio vital, el alma fantasma de uno mismo, el corazón y el batir de los pulsos, y que después de la muerte las cuatro almas seguían existiendo separadamente. Esta ansia de los humanos de querer que exista algo de ellos después de la muerte, también nos ha llegado hasta nosotros, y, como veremos al final del trabajo, cuando tratemos de nuestra existencia en el cosmos cuántico, quizás esto sea en cierta manera verdad.

En cuanto al concepto del Más Allá es una idea mucho más vaga entre los primitivos, aunque hay que reconocer que se ha mantenido a través de los milenios, y sobre todo se cristaliza radicalmente con las creencias de los egipcios, llegando hasta nuestros días como una verdad indiscutible de las actuales sectas religiosas. Si el alma es una cierta expresión poética de seguir formando parte del cosmos, en cambio el más allá es entendido como una prolongación de la vida, una vida en algunos casos con los goces más placenteros de la existencia de la especie humana, lo que no deja de ser todo un cierto egoísmo individualista.

Pero eso no se asumía que fuera así entre los primitivos pues la creencia en un más allá, asumida como una prolongación de la vida, era muy poco concebida, solo se desarrollo de manera clara cuando algunas civilizaciones asumieron que la conducta ética durante la vida merecía recibir una recompensa o un castigo en el mas allá. Un más allá concebido también como una vida eterna. Las ideas sobre el Más Allá eran en general vagas. Se basaban generalmente en las experiencias de las personas que supuestamente habían muerto y resucitado o que habían estado en trance visionario, y habían vuelto para informar de lo que había visto en el mundo de los muertos.

De hecho antes de llegarse al concepto del la vida eterna en el más allá se empezó por asumir que el difunto podría tener varias vidas terrenales. Un principio de la teoría de la reencarnación. Así en la citada tribu de los Manicopa, a la que más arriba nos hemos referido, se tenía un concepto del Más Allá muy próximo a su entorno natural. Para ellos el país de los muertos estaba en el desierto que tenían al Oeste donde cada difunto resucitaba y volvía a morir por cuatro veces.

La idea de una vida futura, y casi siempre eterna, en un lugar indeterminado, que a veces se llama cielo, otras se identifica con un lugar paradisiaco terrenal, o un cielo de premio, un infierno de castigo o un llamado purgatorio de transición e incluso se concibe como un lugar con diversos espacios como uno solo para hombres, otro para mujeres y un tercero para niños, todo esto se puede asumir que se inició con las civilizaciones que empezaron a embalsamar y conservar a sus difuntos, quizás al principio solo para mantener una relación con sus espíritus, para terminar imaginando vidas en el Más Allá.

Y LOS DIOSES SE MULTIPLICARON

LAS CIVILIZACIONES PROTOHISTORICAS

La protohistoria es la época que se sitúa cronológicamente entre la Prehistoria, cuyas raíces religiosas hemos analizado en los apartados anteriores, y la Historia. La protohistoria suele relacionarse con la Segunda Edad del Hierro, por ser ésta la última fase de la prehistoria. Dentro del período protohistórico en Europa, cuna de nuestra civilización, se desarrollaron numerosas entidades políticas bastante descentralizadas, que coincidieron con el inicio de la escritura y de la metalurgia.

Esas civilizaciones produjeron documentos epigráficos breves (como la escritura ibérica) y posteriormente crónicas extensas, considerándose en este punto Historia Antigua. Las fuentes para su estudio son casi en su totalidad arqueológicas, aunque también se poseen tradiciones orales. Teniendo en cuenta que los milenios que van desde la invención de la escritura (en distintos focos en todo el mundo, pero de los que Oriente Próximo fue el primero en Mesopotamia) hasta su difusión por todo el mundo (particularmente para Europa y la cuenca del Mediterráneo), pueden utilizarse, para conocer algo de sus prácticas religiosas, las fuentes escritas por griegos, fenicios, hebreos o egipcios que luego desarrollarían la auténtica explosión de religiones específicas donde los dioses se multiplicaron.

Así en el Neolítico, del 7000 al 4.000 a.c., comienza la aparición de la agricultura y la ganadería. Y en ese momento, el interés religioso se centró en dioses relacionados con la fertilidad de la tierra, los animales y la recogida de las cosechas.

Herramientas neolíticas

Herramientas neolíticas

Como puede verse en la foto adjunta las herramientas encontradas en un yacimiento del Neolítico combinan algunas del paleolítico, como las hachas de piedra y de sílex junto con los útiles de hierro de clara utilidad agrícola. Estaba desapareciendo la época de los cazadores y recolectores itinerantes, tal como por milenios habían sobrevivido las tribus primitivas y con ellos desaparecieron los dioses-espíritu que hemos visto en el apartado anterior para consolidarse unos inicios de religión estables a medida que se formaban villorrios.

Como que las comunidades aumentaron su número de personas, los que conocían mejor los rituales religiosos fueron tomando cada vez mayor importancia, ya que era necesaria su presencia para poder realizarlos correctamente. Es entonces cuando comienzan a aparecer los profesionales de la religión que actúan como los intermediarios con los dioses. Son los chamanes, adivinos y sacerdotes.

Pero los seres humanos se preocuparon también por el clima y su relación con las cosechas, y por los ciclos astronómicos, que creían que estaban controlados por seres sobrenaturales. Y al final del Neolítico y ya hacia el 3.500 a.c. es cuando de esta contemplación de las estrellas, y los ciclos del sol y la luna, es donde da comienzo la transmutación de la observación a la práctica de tomar medidas y calcular tiempos, lo que da origen a la geometría y esta a las matemáticas. Pero al mismo tiempo, como se verá a continuación, se originan adoraciones y dioses astrales que perduran en las civilizaciones posteriores.

Pero es con el desarrollo de la agricultura que el hombre cambia profundamente su relación con la naturaleza, ya que manipula el ecosistema y controla los procesos de producción de los alimentos. No toma lo que la tierra le ofrece, sino que labra los campos, domestica los animales, regula la reproducción y modifica el entorno natural, organizándolo y obligándolo a producir según sus normas e intereses.

El territorio modificado por el campesino se convierte en un lugar mucho más productivo, que permite con cierta seguridad mantener a una población más numerosa pero que, a la par, encadena a sus habitantes.

Agricultores

Salvo en el caso de horticultores itinerantes, que viven en ecosistemas muy determinados, los agricultores son sedentarios, por lo que no necesitan, como los miembros de las anteriores tribus de cazadores-recolectores vagar tras su sustento.

Así pues el sedentarismo termina consolidando agrupaciones cada vez mayores: aldeas, poblados, ciudades. Además permite también la acumulación de riqueza, la diferenciación cada vez mayor de estatus personales y la consolidación de líderes.

Las sociedades agrícolas generan unas cosmovisiones que se plasman en ritos, mitos y creencias que en algunos casos han perdurado a través de los milenios, y que todavía impregnan las formas religiosas actuales, adaptándose a la sociedad industrial, el otro gran cambio económico que ha liberado a los hombres de su dependencia de la tierra.

Las sociedades tradicionales de base agrícola empiezan ya formarse en los albores del IX milenio a.c. No son las que más perduraron en el tiempo, pero sí son las que ofrecen los desarrollos más complejos y variados, englobando desde las religiones de horticultores y agricultores a pequeña escala hasta las grandes religiones universalistas actuales.

Estos grupos agrícolas atendían de forma especial a los ciclos de la naturaleza, fijándose en el momento de la siembra y la cosecha, y así se marcaron ciclos que habían de respetarse para no poner en peligro la supervivencia del grupo.

Las divinidades se tornan más complejas, la astronomía y la astrología desarrollan el conocimiento de los ciclos naturales y se instaura un tiempo religioso determinado en un calendario que rige la vida de los hombres.

De los cultos religiosos de esta época de transición entre las tribus de los primitivos y la formación de los primeros pueblos con ciudades fundacionales nos han llegado pocas evidencias pero ciertamente tuvieron que ser el eslabón transmisor entre los dioses, ritos e ídolos de los primitivos con la elaborada religión que aparece en las tierras de los primeros grandes poderes políticos que se consolidan como naciones y tienen finalmente en Egipto una permanente religión con un muy elaborado panteón de dioses y unas definiciones y creencias claras sobre los orígenes del mundo, de los hombres y el destino final de los muertos en el más allá.

Abrazo neolítico

Abrazo neolítico

De lo que si estamos seguros es de que el clima ético de los individuos de esta época protohistórica, y en especial del final del neolítico, era muy afectivo y que las relaciones familiares, y entre los individuos que formaban los grupos agrícolas estables se mantenían complicidades familiares y sociales muy fuertes. Ello se deduce del cuidado con el que procedían al enterramiento de sus difuntos, y ya fuera en túmulos, dólmenes, o en las cístas pirenaicas, donde depositaban con sumo cuidado los restos después de la calcinación, y así como también en los enterramientos individuales algunos hechos con sumo esmero e incluso con una cierta poesía como el de la fotografía conocido como el del “abrazo neolítico”.

EN MESOPOTAMIA

Y en los territorios donde residen las tribus campesinas en forma sedentaria se van desarrollando organizaciones estables que generan modos de vida más avanzados. Se empiezan a construir poblados que se extienden a ciudades y, a la par que aumenta su cultura, su religión entra en efervescencia. Es cuando los dioses empiezan a multiplicarse. Es el caso de Mesopotamia, donde surge la primera civilización de la Tierra en un fértil valle rodeado por los ríos Éufrates y Tigris, y ello un poco antes que la civilización egipcia. Los griegos le dieron el nombre de Mesopotamia (“región entre ríos”), que está en la zona que en la actualidad ocupan los estados de Irak (principalmente), Irán y Siria. Dado que la zona se configura partiendo de diversos grupos sedentarios nunca llego a ser un estado único permanente como Egipto. Por ello el rasgo destacado en la historia mesopotámica es la falta de continuidad política. Encontramos que en esta región florecieron una gran variedad de pueblos, todos ellos de lengua y origen semíticos, y entre ellos encontramos: primero a los sumerios, que dieron el paso a la alta cultura; después los acadios, que asimilaron y extendieron la civilización. Mucho más tarde los asirios recogen la herencia cultural sumerio-acadia y logran crear un gran Imperio.

 Diosa Madre, Ur

Diosa Madre, Ur

Aunque no poseemos ningún tratado que nos hable acerca de la religión de sumerios y acadios, sí que nos legaron largas listas en las que aparecen escritos los nombres de sus dioses, así como himnos y mitos que reflejan su cosmovisión y creencias. Igualmente algunas obras de arte como los sellos cilíndricos nos aportan información sobre rituales y escenas religiosas. Si bien estos elementos son muy valiosos, sólo nos permiten haceros una idea aproximada de la religión entre sumerios y acadios, quedando muchas zonas envueltas en una oscura penumbra. Por si fuera poco, la intrusión de elementos ajenos, en especial semitas, dificulta el investigar.

La religión sumeria está ya muy desarrollada hacia el III milenio a.c., reflejando un sistema de creencias característico de una sociedad agrícola y ganadera en la cual la naturaleza ocupa un lugar destacado. Por esto muchas deidades tenían que ver con elementos naturales relacionados con la vida y la agricultura, y ya fuesen dioses ctónicos , que son los que viven en las profundidades de la tierra, o andróginos, que son los que tienen dos sexos, o los relacionados con la ganadería que sería los dioses cósmicos y celestes. La importancia de agricultura y ganadería para los sumerios hace que un elemento, el agua, se alce como un factor importante en la religión sumeria. Y lo mismo ocurre con el acto sexual, principio natural reproductor. Estas grandes fuerzas se complementan con otras como tierra, aire y fuego

Los dioses sumerios eran representados con caracteres antropomorfos y en sus actitudes se manifestaban como humanos. La organización del territorio a partir de una serie de ciudades-estado hizo que la religiosidad sumeria careciese de una organización unitaria, apareciendo diferentes tradiciones locales y escuelas teológicas, como las de Shuruppak, Nippur, Eridu, Uruk o Lagash. La mezcla posterior de sumerios y acadios dio lugar a un elaborado panteón con largas genealogías, cuyo objetivo era ofrecer una síntesis unitaria. Sin embargo, las tradiciones locales continuaron existiendo y desarrollándose, pese a los intentos del Rey Sargon y de su hija, la sacerdotisa de Ur Enkheduanna, de unificar las religiones.

Rey Sargon

Rey Sargon

Enkheduanna

Enkheduanna

El panteón sumerio-acadio contenía hasta 3600 divinidades, organizadas en tríadas y binas con importancia diversas según la ciudad-estado. Existía una tríada principal, formada por An, dios del Cielo y padre de los dioses; Enlil, deidad del Viento; y Enki, -los acadios le llamaron Ea-, señor de la sabiduría.

Una segunda tríada, de carácter astral, la integraron Nannar o Zuen -más tarde llamado Sin, dios de la Luna, Utu o Babbar, señor de la justicia y del oráculo; e Inanna -que los acadios llamarán Ishtar-, diosa del amor y la guerra, identificada con el planeta Venus. Todas estas deidades tuvieron su correspondiente esposa o esposo e hijos, además de una posición jerárquica determinada.

Otros dioses estaban en conexión con las fuerzas naturales, como Ninkhursag -también llamada Ninmakh, Señora de la Montaña, relacionada con la agricultura; Nanshe, intérprete de los dioses y regidora de canales y aguas; Ningirsu, deidad de la tempestad, relacionado con la guerra; Nisaba, diosa de los cereales y la escritura; Adad, dios del trueno y la tormenta, y Dumuzi, señor de la vegetación, muy presente en numerosos mitos junto con Inanna, posiblemente su esposa.

Estela de Ur-Nammu

Estela de Ur-Nammu

La estela sumeria de la fotografía tiene dos caras cubiertas por relieves organizados en cinco frisos.

En la imagen vemos el anverso de la estela. En el primer friso aparece el rey -bajo los símbolos astrales de Sin y Shamash- presentándose ante los dioses Sin y Ningal. En el segundo, Ur-Namu celebra una doble ceremonia ante las mismas deidades entronizadas. En los otros tres hay escenas del proceso de construcción de algún templo religioso, y en todo lo alto el firmamento simbolizado por la luna y una estrella radiante que junto con el sol son simbolismos que se repiten a lo largo de los siglos hasta hoy mismo.

Algunos dioses del panteón sumerio-acadio fueron específicamente acadios, como Dagan, Wer, Zababa, Ishum y Erra. El colectivo de dioses celestiales fue llamado Igigu, al que se contraponían los dioses del inframundo, llamados Annuaki.

También fueron divinizados en vida algunos gobernantes, como el citado Rey Sargón, una costumbre que permanecerá en la etapa neosumeria con la divinización del Rey Shulgi y el culto a otros reyes.

Aparte de los dioses, los sumerios creyeron en la existencia de un complejo mundo espiritual habitado por seres protectores, como las Lama, el mensajero Paku o el buen Udug. Pero también había demonios, como Ala, Mashkim, Galla, Namtar, etc. Ellos eran los causantes de enfermedades y males, y para eliminar su acción creían preciso recurrir a rituales de exorcismo, prácticas mágicas, etc., bajo la dirección de especialistas religiosos.

EN EGIPTO

Religión y Dioses

Pero es en Egipto donde se desarrollan unas concepciones religiosas y filosóficas que han dado paso y origen a nuestro mundo actual. Todo empezó hacia el 4.000 a.c., y por lo tanto en contacto con las civilizaciones mesopotámicas. Podemos aceptar que el desarrollo del pensamiento de los egipcios es intrínseco a la existencia de su escritura, cuyo origen se desconoce, pues si bien tenemos la más antigua pieza arqueológica conocida escrita en jeroglíficos, que es el papiro aquí reproducido y que se estima datado hacia 3.000 a.c., de hecho viendo la calidad de los trazos y la sintaxis clara y traducible del texto se llega a la conclusión de que no podía ser una lengua acabada de inventar y que viene de un pasado más remoto.

Paleta de Narmer

Paleta de Narmer

Hay una diferencia notable entre el mundo egipcio y el mesopotámico que influye también en sus concepciones religiosas. En Mesopotamia tenemos ciertamente una escritura, la cuneiforme, sobre tabletas de arcilla, que fue un invento práctico y por ello duró milenios, pero el invento no era la lengua sino el sistema de escribir con una cuña marcando trazos sobre del barro, porque el Mesopotamia había un sinnúmero de lenguas diferentes que si bien utilizaban las misma “máquina de escribir” ni hablaban el mismo idioma ni se entendían entre ellos, lo que se trasmuta a la misma religión con desordenado sinnúmero de dioses, como hemos visto más arriba, que aparecen y desaparecen, así como sus ritos y prácticas religiosas. Mientras que en Egipto la lengua y su escritura es un fenómeno no repetido en el mundo. Prácticamente podemos decir que la lengua es la misma en más de cuatro milenios. Desde la Paleta del Rey Narmer, hacia el 3.500 a.c., con tallas de una hermosa belleza, que indica una elaborada cultura hasta el último jeroglífico conocido hacia el año 452 d.c. sucede que las letras de la lengua egipcia, representadas por jeroglíficos, son siempre los mismos y la evolución del idioma escaso. Los jeroglíficos son dibujos que reproducen objetos materiales o figuras o partes del cuerpo humano o de animales, y son signos que cada uno de ellos es una de las letras que conforma un abecedario preciso o en, algunos casos un bilítero de dos letras e incluso algún trilítero, pero no son ideogramas como los idiomas de China, son letras que configuran palabras específicas con la excepción que algunas palabras para aclarar su significado tienen al final, no un ideograma abstracto, sino un dibujo expresivo que aclara su sentido. Ello es debido a que la lengua egipcia, es propiamente pre-semítica porque no utiliza vocales y específicamente nunca la e. Por lo tanto al leer una palabra siempre se coloca una e entre dos consonantes. Por ello es lógico que un mismo grupo de consonantes coincidan para expresar dos cosas distintas y hay que aclararlo con un determinativo al final. Así un mismo nombre podría ser de un hombre o una mujer, y la lengua egipcia lo aclara dibujando al final un hombre 𓀀 o una mujer 𓁐 (NB: Para poder visualizar los jeroglíficos es necesario tener instalado alguna tipografía de letra egípcia, como por ejemplo la Aegyptus, que se puede descargar desde éste enlace).

En Egipto solo hacia el 1.500 a.c. se empezó a escribir en cursiva, o sea en trazos estilizados de las mismas figuras del jeroglífico para poder caligrafiar más rápido, pero conservando el mismo idioma. A esta escritura se la llama Hierático y es la que da origen hacia el 800 a.c. a un léxico denominado Demótico que conservando los trazos existentes introduce sonidos de las palabras utilizadas por el pueblo bajo, las cuales cuando adaptan, por su sencillez práctica, el alfabeto griego se convierten en el Copto.

Es importante considerar esta línea idiomática permanente porque es paralela a una continuidad cultural en la que se genera la primera religión estructurada y permanente durante milenios y de la que se derivan las subsiguientes religiones de los tribus hebreas, y de ellas el cristianismo y islamismo.

Para comprender correctamente la religión egipcia hay que analizar la vida y manifestaciones artísticas del Antiguo Egipto, sus creencias y sobre todo sus dioses. Lo que ahora venimos en llamar arte egipcio -en su sentido más amplio- no era, para los antiguos egipcios, sino una manera de materializar sus creencias. Al recoger los dioses en este trabajo, hemos tenido en cuenta las transformaciones que sufren los mismos en las distintas Épocas y Períodos así como las diferentes manifestaciones de un mismo dios, incluyendo aquéllas derivadas de las diferentes ciudades en que se practicaba su culto.

Debemos olvidarnos de los “prejuicios” a que nos obliga nuestra propia religión y dejar a un lado nuestra propia experiencia religiosa para poder entender, en parte, este politeísmo que en nada se asemeja a la religión que profesamos. Incluso podría considerarse que no se trataba de un verdadero politeísmo como lo entendemos ahora puesto que el sentimiento del origen divino de todo era tan grande en la civilización egipcia que a todas las manifestaciones materiales e inmateriales les atribuían origen sobrenatural.

Thot

Dios Thot

Una obra escrita fundamental que nos viene del antiguo Egipto es la que hoy denominamos la Hermética, atribuida a Thot, por cierto elevado posteriormente a la categoría de Dios (Representado siembre por un cuerpo humano con la cabeza del pájaro ibis) como patrono de los escribas y aceptado en mitologías posteriores como Hermes. Hay que aclarar que la tendencia a representar un dios por un determinado animal existe en casi todas las religiones y ha llegado hasta nuestros días en algunas ramas del cristianismo donde se representa al Espíritu Santo por una paloma, a Jesús por un cordero, a los apóstoles por un león, una águila, etc.

Los pensamientos de Thot nos han llegado en libros escritos en idioma griego que denomina a Thot como Hermes Trismegisto. Por cierto que la Hermética fue, una vez recuperados los libros, pieza clave del pensamiento filosófico del Renacimiento. En uno de sus apartados argumenta que todo lo que nos rodea es obra de dios y por lo tanto la tierra será un dios, los cielos otros..etc. y específicamente dice la estrella Marte (aquí con el nombre actual que le damos) será el Dios Marte. O sea no es un concepto real e individualista de dioses sino una unidad de lo ignoto que se concibe como “divino” u obra de Dios. Dios es el cosmos, explicación próxima al concepto más moderno de la cosmología y su origen. Otra de las premisas, podríamos decir geniales, del pensamiento de Thot era considerar que la diferencia entre los humanos y los animales es que los humanos tienen imaginación. Y para ilustrar esto volvía a retomar como ejemplo el planeta Marte razonando que lo único que vemos de él es un punto rojo en el cielo, pero que no sabemos que o como es, pero quizás un humano llegue a imaginarlo y lo acierte, para rematar claramente que en última instancia no sabemos que es dios pero quizás algún humano lo imagine y acierte. Se podría hot decir que en esto aun estamos.

Como veremos a continuación el panteón egipcio es muy extenso, pero no hay que entenderlo como una idolatría múltiple al estilo mesopotámico, sino con una cierta unidad que parte de una tríada que es la madre primordial Isis, su esposo Osiris y su hijo Horus. Y este Horus, tomado como espíritu es llamado también hijo del sol, Ra, (En la imagen el Horus con el Sol sobrepuesto se convierte en Ra) y es venerado en múltiples sitios tomando el nombre del lugar: Horus de Libia, Horus de Nubia, Horus de Duat……Los otros dioses, o imágenes veneradas tienen múltiples nombres y especialidades en cuanto a lo que se espera de ellos, y en el porqué son venerados.

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Horus con el Sol sobrepuesto se convierte en Ra

Para entender la filosofía unitaria de la religión egipcia, religión precursora de las siguientes, podemos hacer una comparación con la actual religión cristiana, que siendo oficialmente monoteísta, tiene en su cúspide una triada, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y a continuación una serie de santos casi dioses como la Virgen María, San José su esposo, y muchos otros cultos e imágenes que se veneran en múltiples lugares y con finalidades diferentes. En resumen, si la especie humana sigue existiendo dentro de diez mil años, un arqueólogo del futuro tendría evidentes dificultades en discernir la religión cristiana de la que 4.000 años antes de su origen crearon los egipcios ya que las dos son similares en número de dioses, o lo que ahora llamamos santos, o un mismo dios con múltiples facetas y en múltiples lugares. Por otra parte veremos al tratar de la religión en la Grecia y Roma clásicas como todas las deidades de Egipto son adoptadas por estas civilizaciones con nombres distintos y en tiempos posteriores perduran sus ideas básicas e incluso como los ritos se transmutan de una religión o creencia a otra.

LA TRIADA EGIPCIA, LA PRIMERA DE TODAS LAS TRIADAS DIVINAS

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En la imagen la tríada: Isis la Madre, de pie a la izquierda; Osiris, el Padre, sentado recibiendo en homenaje del faraón; a la derecha el hijo Horus con cabeza de halcón; al pie de la imagen repetidamente: el cetro del poder, la cruz de la vida, la columna de la estabilidad, “Tengas larga Vida, Salud y Fuerza”.

Una evidencia de que el pensamiento humano crea líneas de creencias perenes lo tendríamos considerando las similitudes entre la anterior Venus de Villendorf de los cromañones, representada como la madre fértil, la Artemisa madre primordial y la diosa Isis madre original de los egipcios conceptos paralelos con la de la Virgen cristiana.

Artemisa, diosa madre

Artemisa, diosa madre

Isis Diosa Madre con Horus

Isis Diosa Madre con Horus

Pero la realidad es que hasta la fecha, los egiptólogos no han logrado ponerse de acuerdo respecto a como pudieron ser las creencias religiosas primitivas del antiguo Egipto.

Existen en primer término, cuestiones de orden cronológico muy difíciles de superar. Luego, también la diversidad de sistemas religiosos usados más tarde en cada una de sus provincias (nomes) del Egipto antiguo. Cada nome tenía sus dioses y ritos especiales con lo cual se dificulta el trabajo en torno a cual era la forma primitiva de su mentalidad religiosa.

Es sabido que la historia de Egipto no se ha registrado con relativa exactitud sino a partir del siglo VII a. c. Anterior a está fecha, la cronología no se data en fechas sino en dinastías.

Cálculos aproximados, sitúan la primera dinastía hacia el año 5,500 a.C. con la dinastía fundada por Menes. Este soberano ya encuentra establecido todo un sistema jerárquico de dioses, a cada uno de los cuales está consagrada alguna de las grandes ciudades. Subsiste así el problema de averiguar cuál haya podido ser la religión que estableciera dicha jerarquía de dioses.

Los investigadores discuten si se puede hablar de monoteísmo, politeísmo, henoteísmo (culto a un dios principal, sin excluir a los secundarios); o totemismo, animismo, o religión solar o simplemente adoración del sol y a la naturaleza.

Las últimas dos formas tienen a su favor hechos muy importantes como el ser fuerzas elementales de la naturaleza que nos vienen de los primitivos como hemos visto más arriba. Este sería el caso del mencionado más arriba Ra (el sol), de Nut (el firmamento), de Set o Tyfón (la tierra). Además, sus grandes leyendas religiosas, inseparables de su complicadísima mitología, hacen de Osiris el padre (una de cuyas múltiples actividades es la de personificar las fuerzas y fecundidad de la naturaleza), de su mujer Isis y de Horus el hijo, divinidades del orden natural, o sea repitiendo siempre la triada primordial.

La dios nut

Imagen de la diosa Nut
Por la noche el vientre de Nut esta tachonado de estrellas, pero también de representaciones de los planetas y de los Decanos, que eran los meses del calendario Egipcio, que se dividía en tres décadas, cada una de ellas comenzaba el día que aparecía en el cielo una estrella determinada que estuviese en conjunción con el sol durante sesenta días. Entre los Decanos mas importantes figuraban Sirio (Sotis), cuyo orto helíaco señalaba el principio del año solar, y Orión, cuya aparición simbolizaba la vuelta a la vida de Osiris. Durante el día los doce discos solares señalan las doce horas diurnas. Una particularidad del horario egipcio es que al dividir siempre el día en 12 horas, pero empezando al amanecer y finalizando al ocaso, pues resultaba que a las horas no tenían siempre la misma duración, en unas épocas eran más largas y en otras más cortas.

El sol, un gran dios.

Akhenatón y su esposa Nefertiti adorando a Atón, el sol

Akhenatón y su esposa Nefertiti adorando a Atón, el sol

Hace 14 siglos antes de Cristo se produjo en Egipto una revolución religiosa que nos ha dejado una huella profunda. El faraón Amenofis IV que cambia su nombre por el de Akhenatón, que quiere decir servidor de Atón, concibe un dios superior a todos los demás: el Sol, más que como objeto es visto como una fuerza, una “energía” divina, creadora de todo lo existente. El faraón cambia su capital a una nueva ciudad: Tell-el-Amarna que deberá ser amplia, llena de luz, sin supersticiones, ni templos oscuros, ni magia. Impone como dios verdadero y principal en todo Egipto, al disco solar con el nombre de Atón.

Este monarca fue suegro de Tutankhamón, uno de los pocos faraones que lograron descansar en su tumba sin ser profanados.

En el año de 1923 un arqueólogo inglés, Howard Carter, descubrió la tumba de Tutankhamón y rescató un tesoro de arte valiosísimo que ha permitido reconstruir con fidelidad la época.

Culto a los muertos y la construcción de pirámides

La religión constituía un aspecto fundamental de la vida de los egipcios, y su significación se prolongaba incluso después de la muerte. De aquí el culto sumamente especial y fervoroso que rendían a los muertos. Este pueblo creía firmemente que, después de morir, el alma del hombre viviría feliz sólo si se daba un tratamiento especial al cadáver para preservarlo de la corrupción. De esta manera perfeccionaron el proceso de conversión llamado embalsamiento, por el cual convertían los cadáveres en momias que colocaban en sarcófagos. Estos se decoraban con mayor o menor suntuosidad, dependiendo de la jerarquía social del muerto.

En la tumba se depositaban diversos objetos que, se creía, el difunto podría necesitar o echar de menos en la otra vida. Aves y gatos, entre otros animales, eran también embalsamados para servir de compañía a los hombres en su viaje al otro mundo. No podía faltar la inclusión de un papiro en las que se consagraban las virtudes y buenas obras del difunto, con la finalidad de que fuera juzgado indulgentemente por Osiris, el dios de la otra vida, en el tribunal de los muertos.

Creían que el destino del alma después de la muerte, su destrucción o felicidad dependía de la conducta que el individuo había practicado en vida. Para que el muerto pudiese defender su causa ante el tribunal de Osiris, se colocaba al lado de su sarcófago el Libro de los muertos, especie de guía para el otro mundo, donde el muerto encontraba las indicaciones de todo lo que debía hacer par justificarse ante sus jueces.

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En la imagen el alma del difunto, en negro, es evaluada en la balanza por Anúbis, el dios chacal de los muertos, poniendo en un platillos sus buenas y malas obras presenciando la escena a la izquierda Isis y a la derecha sentado Osiris.

Las pirámides constituían las tumbas más fastuosas e imponentes, pues en ellas se daba sepultura a los faraones. Las más importantes son las de Keops, Kefrén y Micerino, a orillas del río Nilo.Se tiene la certeza de que el primer constructor de pirámides en Egipto fue el legendario Imhotep, el ingeniero más grande de su época, muy superior a Dédalo, autor del laberinto. De los constructores de pirámides, templos y monumentos se tiene en la actualidad una visión un tanto diferente de la antiguo cuando eran todos considerados como esclavos. Esta probado que los constructores eran una clase social especial no sujetos a las obligaciones del resto de ciudadanos. Tenían derecho a vivir en una ciudad propia, Tell el Amarna, y a gozar del privilegio de tener tumba propia. Se distinguían de los demás por su vestimenta, funcionaban como gremio, igual que los constructores de catedrales de la Edad Media, y sus miembros pasaban por una prueba de iniciación para ser admitidos efectuando, por lo que era la época, lo que llamaríamos estudios avanzados de todas las artes y ciencias, incluida la astronomía. De hecho utilizaban como marca topográfica para las alineaciones de las obras la estrella que ahora denominamos Sirius (Alpha Canis Majoris la más brillante del firmamento). Y se conservan en el Britihs Museum escuadras, compases y niveles usados por ellos así como la “cuerda de doce nudos” que se siguió utilizando hasta principios del Renacimiento como herramienta de medida y proporcionalidad en las grandes construcciones. Al faraón en muchos textos egipcios se le denomina el Gran Arquitecto. Además hay que hacer notar que las medidas agronómicas y las matemáticas en la lengua egipcia clásica son de una extrema exactitud, decimales e incluso con quebrados.

Un ejemplo interesante del desarrollo matemático, anterior al mismo Pitágoras se puede constatar observando la adjunta fotografía del llamado “Papiro de Moscú”

Un ejemplo interesante del desarrollo matemático, anterior al mismo Pitágoras se puede constatar observando la adjunta fotografía del llamado “Papiro de Moscú”.

Por lo tanto un nivel intelectual tan alto iba aparejado con una religión que ya transmutaba a moral y ética como veremos más abajo.

La especulación filosófica en Egipto

Si al principio de este estudio hemos considerado tres aspectos básicos en la religión de los primitivos, La Creación, Los Espíritus y El Alma y el Más Allá, en el Egipto, con el desarrollo intelectual acumulado por los hombres se han plasmado ideas precisas sobre el alma y el más allá y se han desarrollado la moral, la ética mientras que la creación no parece ser un tema básico al que se le de especial relevancia y se despacha con unas simples premisas. Solo más adelante el judaísmo y el cristianismo hacen énfasis y dogma de fe en el como fue la creación.

Los aspectos más básicos a considerar en Egipto serán:

  1. El Alma y su inmortalidad
  2. El Más Allá
  3. Código Moral y Ética

a. El alma y su inmortalidad. Es posible descubrir, con todo, algunos intentos de especulación filosófica, entresacados del laberinto de la mitología. Allí aflora la doctrina según la cual todo ser viviente, no importa si dios, hombre o animal, posee un elemento que lo anima. Es el ka o “sombra” (alma), verdadero el “doble”, que sobre vive al cuerpo y más al real y permanente que el mismo objeto que anima. El ka necesita, por naturaleza, la morada de un cuerpo u objeto material para subsistir.

De aquí la costumbre del embalsamiento y momificación con la imagen del difunto, para que el alma (ka), presente al lado del cadáver, se consuele y tenga morada visible. Ello explica también porque para lo egipcios, la casa o habitación de los vivos, no era sino a modo de posada u hospedería, mientras que el sepulcro la morada eterna.

De la misma doctrina es responsable, además del culto de los muertos y de la doctrina de la inmortalidad, la adoración y culto de los animales, tan generalizada en ese medio y la creencia en la virtud mágica de los hombres. Esto es inseparable de las prácticas esotéricas del ocultismo egipcio, pues al igual que de una morada visible, la supervivencia de la persona después de la muerte, era inseparable de la preservación de su nombre, según lo explica el Libros de los muertos.

b. El Más Allá. En las tradiciones filosóficas de la casta sacerdotal (el segundo poder después del faraón), descubrimos un doctrina mas racional relativa a la inmortalidad y la vida futura. Según ella., el hombre está integrado de tres elementos : el khat o cuerpo , el Khu o espíritu, emanación de la esencia divina y el alma, que se denomina Ka, mientras reside en la momia o estatua del muerto y Ba, si desencarnada.

Como Ba se representa al juicio después de la muerte al comparecer ante Osiris y los cuarenta y dos jueces. Allí es pesada en la balanza por Horus y Anubis, mientras Toth, registra el resultado.

Los buenos entran al Aulu, especie de “Campos Elíseos”. y los malos van al infierno y empiezan el tormento de las transmigraciones en cuerpos de animales, que pueden terminar en el aniquilamiento. Pero cualquiera que sea la suerte del alma, en último termino, regresa a unirse nuevamente con el cuerpo en el gran día de la resurrección.

c. Código moral y Ética. De capítulo sobre el juicio articular en el libro de los muertos se colige que el ideal de la conducta entre los antiguos egipcios se guiaba por el sentido práctico y un elevado nivel de pureza y religiosidad.

Del interrogatorio al que era sometida el alma, se concluye, que la caridad, la benevolencia, castidad, justicia social, clemencia y el amor de los trabajos del espíritu, se catalogan entre las virtudes fundamentales. No solamente se insiste sobre el ejercicio exterior de estas virtudes, sino también sobre la moralidad de los pensamientos y deseos.

Las enseñanzas de Ptahhotep:

El máximo exponente del alto desarrollo de la moral y ética de los egipcios lo tenemos en el Papiro Prisse, escrito en hierático , que fue hallado en Luxor hacia el 1850 por el ingeniero francés Theodore Prisse. Ptahhotep (el amado de dios) fue visir justamente en la edad de oro de las pirámides, en el 2640 – 2040 a.c., y la tradición recogida en otros escritos es que redacto sus enseñanzas a la vejez cuando alcanzo los 110 años. Esta tradición de que los grandes pensadores eran muy longevos la encontramos también en la tradición bíblica.

Theodor Prisse

Theodor Prisse

Ptahhotep. Relieve de su tumba en Saqqara

Ptahhotep. Relieve de su tumba en Saqqara

Algunas de sus máximas son estas y se puede afirmar que es el código de moral/ética y conducta que se conoce, y que por lo tanto no se podía desarrollar sino iba de a la par que una religión completamente elaborada:

Papiro Prisse

Papiro Prisse

“No te dediques a maquinar contra los hombres, pues Dios castiga a los que siembran el terror. Cuando un hombre dice yo haré esto por la fuerza, éste no gozará de la consideración de los demás. Cuando un hombre dice yo seré poderoso, acabará cayendo en su propia trampa”

“Si deseas tener una buena conducta, libérate de todo mal, lucha contra el ansia de querer tenerlo todo, pues esto es una enfermedad incurable que siembra el desconsuelo entre padres y madres, y entre hermanos, y separa a la esposa del marido y acarrea todo tipo de males”

“Si eres como se debe, funda tu hogar. Quiere a tu mujer con ardor. Aliméntala y vístela, y serás como un bálsamo benefactor para su cuerpo. Hazla feliz durante todo el tiempo de su existencia. Ella es para ti tierra fértil y luminosa. No tomes tu decisiones por ella, pero aléjala de los peligros”

“El que se pasa todo el día echando cuentas, no tiene un momento de felicidad. El que se pasa todo el día vagando, no puede mantener su familia. Cada uno llega a su final según haya sido su camino”

“No repitas rumores calumniosos. Protégete contra ellos, no los escuches, pues esto solo lo hacen los exaltados. Haz que los rumores calumniosos sean enterrados baja tierra. No hables en absoluto sobre ellos, así todo el mundo verá que eres una buena persona y no harás surgir más odio”

“Si eres una buena persona en la que se tiene confianza y te encuentras reunido en consejo, concéntrate en la prudencia, vigila las palabras que salen de tu boca. Sé silencioso, esto es más útil que ser pretencioso. Habla solo cuando sepas que aportarás una solución. El que siga estas normas tendrá más autoridad al hablar”

“Si eres poderoso actúa de forma que se te respete en función de tus conocimientos y modera tu lenguaje. No provoque a otro si ello a de implicar una mala acción. No seas presuntuoso y no te verás denigrado. No es necesario que siempre estés silencioso, pero guárdate de a abusar y responder con palabras agresivas y furiosas. Date la vuelta y contrólate”

“Si buscas conocer el verdadero carácter de un verdadero amigo, no hagas cábalas, sino que acércate a él, trata los temas con él hasta que veas clara cual es su actitud. Discurre con él tanto tiempo como haga falta. Aprovecha la ocasión para ver en el fondo de su corazón. Y si lo que has visto no lo comprendes o te irrita, entonces sé amistoso con él o guarda silencio, pero no le gires la cara. Se dueño de ti mismo y no respondas nunca con hostilidad. No vayas contra él, no lo pisotees, pues si resulta ser un amigo indigno la agresividad no te servirá de nada y la verdad acabará imponiéndose por si misma, pues nadie puede escapar al destino que él mismo a determinado”

Aunque solo se reproducen unos pocos ejemplos de las 46 máximas del papiro, se podría estimar que el nivel de moral/ética que se desarrolló en la civilización egipcia dos mil años antes de la religión judía y de las predicaciones de Jesús, fue la precursora de nuestro actual pensamiento ético y que las religiones actuales tienen mucho que ver con esta línea de pensamiento y a lo que hay que añadir lo que representó la concreción religiosa de Amón del Faraón Akhenaton (Amenofis IV) y el origen egipcio de Moisés.

Religión de Atón y el caso de Moisés

Si hemos hecho especial énfasis en la religión, la filosofía y las ciencias en el antiguo Egipto es porque parece evidente que en el cristalizo y se desarrollo toda la experiencia acumulada de los antiguos, y sus éticas y religiones. Cuatro mil años de estabilidad dieron origen a principios y conocimientos sumamente elaborados, que luego sería simplemente adoptados y algo desarrollados por los griegos (los mayores filósofos y matemáticos y astrónomos griegos realizaron largas estadas en Egipto).

Pero es quizás en la religión donde podemos atisbar los origines de lo que nos ha llegado hasta hoy. Ya hemos hecho mención de la época de Akhenaton (Amenofis III) y de la preeminencia que éste dio a la religión solar llamada Religión de Atón. Contrariamente a lo que se creía Akhenaton no abolió la religión tradicional sino que simplemente dio preeminencia a la religión solar, que de hecho ya existía, y cabe recordar que Ra se representa con el disco solar y los grandes dioses son coronados con el disco solar. Tradición que nos ha llegado hasta hoy en todas las imágenes del cristianismo. Naturalmente esto dio lugar a fuertes confrontaciones políticas durante su reinado, lo que tiene su lógica si se considera que en cada gran capital había templos regidos por castas sacerdotales que veían peligrar su influencia y sus intereses, y ello sobre todo en Tébas que por milenios era como el “vaticano” de los egipcios. En definitiva nada nuevo.

Pero la línea religiosa de Akhenaton, que se acercaba a un cierto monoteísmo, no se limitaba a una simple adoración a un dios principal sino que iba acompañada de todo una filosofía, un culto y una moral que de alguna manera nos han llegado hasta hoy.

Veamos dos ejemplos:

Fragmento del Himno a Atón del Faraón Akhenaton

Cuan numerosas son tus obras. Incluso las que están escondidas a la vista de los hombres. OH Dios Atón, como tu no existe otro. Tú has creado la tierra de acuerdo con tus designios cuando estabas solo. Has creado a todos los hombres, a todos los rebaños grandes y pequeños, todo lo que se encuentra sobre la tierra, todo lo que corre sobre sus pies o se levanta volando con sus alas. Y has creado las tierras de Siria, de Kush y de Kemet (o de todo el mundo). Tú designas el lugar de cada hombre y satisfaces sus necesidades. Cada uno recibe su sustento y su vida es larga. Sus lenguas son diversas al hablar, y también sus cualidades y los colores de su piel porque Tú has querido diferenciar a los pueblos. Tú has creado todas las tierras extranjeras, Tú les has dado la vida…….Tú has puesto las aguas (el Nilo primordial) en el firmamento y las haces caer inundando las montañas igual que un mar, para que las aguas bajen hacia los campos de los pueblos. Como son de excelentes tus planes, OH Señor de la eternidad. Las aguas de los cielos son un regalo para los extranjeros y para todos los animales de sus tierras.

Pues bien este texto, en su fraseología y concepto, se corresponde al de los Salmos de la Biblia, y específicamente el fragmento reproducido se corresponde a versículos del Salmo 104.

Y las indiscutibles raíces religiosas que cristalizan con Akhenaton no fueron un caso aislado, sino que se expandieron inmediatamente por todo el mundo antiguo civilizado. Así en el año 1929, en una zona costera mediterránea, justo en frente del extremo Este de Chipre y en un lugar llamado Ras Shamra, un campesino arando un campo encontró restos de cerámica con signos cuiniformes. Al empezar las excavaciones se identifico el lugar como la antigua ciudad de Ugarit y aparecieron miles de tabletas de barro con escrituras poéticas prebíblicas y entre ellas los versos y cantos de Akhenaton.

Y hay que entender que los hebreos no existieron como pueblo diferenciado hasta bastante después de la época de Moisés. Existían como tribus dispersas desde el Este del Delta del Nilo siendo la mayoría pastores trashumantes, aunque en algún caso se les atribuye el ser constructores artesanos fabricando ladrillos de arcilla. Por lo tanto cuando se dotan de un libro sagrado para constituirse como pueblo en base a una religión en sus primeros capítulos, o Libros, toman tradiciones ya existentes además de los conceptos morales y religiosos de Akhenaton.

Y naturalmente está la figura del fundador del pueblo hebreo o mejor, unificador de las tribus que parten a la conquista de territorios para crear un pueblo, y que es Moisés. Nadie discute su origen egipcio, aunque hayan discrepancias entre si era o no de las tribus hebreas. Que Moisés existió y que formaba parte de la casta que se hallaba en contacto con el Faraón es hoy en día una hecho probado, sin embargo no está claro en que época vivió pero se le sitúa entre Akhenaton y Ramses II, por lo tanto en un intervalo de 100 años que, para lo que aquí nos interesa, lo hace seguro conocedor de las ideas religiosas y morales de aquella brillante época. Es un personaje con varias leyendas a cuestas, como el paso del Mar Rojo abriéndose las aguas, mito que ya existía en Mesopotámica, la entrega del código deontológico de la tabla de los 10 mandamientos, utilizado para poner orden en las tribus que comanda, y el desconocerse su origen y aparecer como recogido de las aguas y adoptado en la corte, leyenda que quizás arrastre alguna verisimilitud porque el nombre de Moisés es de una raíz egipcia que tipográficamente se escribe 𓈖 y sonaría mou que a su vez significa agua (NB: Para poder visualizar los jeroglíficos es necesario tener instalado alguna tipografía de letra egípcia, como por ejemplo la Aegyptus, que se puede descargar desde éste enlace).


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